Pensé que cada vez que te veía te alegrabas tanto como yo de verte.
Pensé que a pesar de no conocernos bien entre nosotros estaba surgiendo algo
Pensé que no me veías tan sólo como una amiga.
Pensé que tus piropos eran ciertos y que sólo a mí me los decías.
Pensé que eras distinto, pero cuando me di cuenta poco a poco me fui cegando.
Pensé que muchas indirectas tenían razón de ser.
Pensé que no era sólo yo quien estaba sintiendo mariposas en el estómago.
Pensé en la loca idea de estar juntos.
Pensé que jamás me atrevería y lo hice, pero salió mal.
Todo esto y mucho más fue lo que imagine, hasta que aterricé mi carruaje tirado por unicornios y descubrí que lo que estaba en mi mente era muy distinto a la realidad, que todo aquello que yo sentí jamás tuvo un receptor y que fue algo de una persona, porque la otra estaba sintiéndose igual pero por una distinta a mí.
Es triste darte cuenta que nada de lo que tu pensaste que podría pasar, va a suceder y a pesar de ponerte en la situación de que no ocurra; siempre está esa esperanza que es la que después se transforma en dolor, cuando las cosas no resultan.
Logré sentirme un poco mejor, sentir que ese peso que llevaba se alivianaba un poco, pero fue un alivió fugaz, pues ya no es así.
A pesar de todo te agradezco, porque hacía mucho tiempo que no me sentía feliz por el sólo hecho de ver pasar a alguien, o que no me sentía nerviosa por ver a esa misma persona y sobre todo porque mis sueños volvieron otra vez a lo romántico, algo que hace mucho tiempo no me ocurría.
Sin duda me hubiese gustado que esto terminase de otra forma (como en mis sueños por ejemplo), pero no se pudo y espero que tu si consigas con otra persona ese final feliz que buscaba contigo y que ahora está en continuará...